Casa X
Esta obra se erige como un manifiesto de geometría pura y serenidad, donde el hormigón visto y los volúmenes blancos flotan sobre la pendiente para capturar la inmensidad del horizonte oceánico.
La arquitectura no solo habita el paisaje, sino que lo abraza a través de una transparencia selectiva, transformándose al caer la noche en un faro de calidez interior que dialoga con las luces distantes de la ciudad.
